La Comunidad Waldorf Federico García Lorca en San Jerónimo, es un espacio dedicado al cuidado y protección de la infancia, especializado en el sano desarrollo de las etapas evolutivas del niño. La Pedagogía Waldorf divide estas etapas por septenios, de 0 a 7 años y de 7 a 14 años, contemplando que cada una de estas requiere de un acompañamiento específico y único .
Preescolar / Jardín de Infancia
En el jardín de infancia se respira un ambiente hogareño, cálido y amoroso.
Cada mañana al cruzar las puertas de la escuela, los pequeños se ven inmersos en un espacio lleno de fantasía donde experimentan la magia del juego libre que aporta las bases de la plasticidad cerebral y que más adelante será el pensar: aquello que ayer era la capa de un valiente rey, hoy es el techo de una linda casita, y las espadas que vencieron dragones, se han convertido en utensilios de cocina.
En el juego libre se crean también los cimientos del ser social, se ejercitan los procesos de experimentación que después se transformarán en la capacidad de observación.
Una dulce canción pronto los invita a la ronda, donde los niños ejercitan su proceso de desarrollo motriz a través de movimientos rítmicos y estéticos, y la formación del vocabulario y la expresión oral es reforzada mediante el lenguaje poético de las rimas y canciones.
Más adelante tomarán un delicioso almuerzo que ellos mismos han ayudado a preparar de la mano de amorosas maestras. Y algunos minutos después, los veremos jugando por los jardines de la escuela poniendo a prueba su destreza.
Al terminar, quizás hornearán un delicioso pan, pintarán con acuarelas, dibujarán, ó trabajarán la tierra; escucharán un cuento y tomarán la siesta, para
así, ir a casa llenos de experiencias y hermosas imágenes.
Sabemos que durante la primera infancia (0-7 años), los niños imitan todo lo que acontece a su alrededor: son uno con el mundo, y están siendo educados a través del entorno que los circunda.
Por ello, en el jardín de infancia Waldorf, se apela al hacer y se cuida tanto el entorno, que nos recuerda al cálido vientre materno, del hogar acogedor y seguro. El jardín de infancia es una extensión del hogar, en donde cada detalle es cuidado.
Los materiales a disposición de los niños tienen un origen natural, vivo. Troncos, bloques de madera, telas, seda, algodón, lana, plumas, piñas de árboles, conchas y elementos que tienen una variedad de texturas y sensaciones. Los niños pequeños experimentan el mundo a través de sus sentidos y al otorgarles una amplia riqueza de materiales ellos pueden experimentar esas diferencias, las cuales son la base de la ciencia.
Ritmo. Uno de los aspectos más importantes para una Escuela Waldorf es el ritmo, un ritmo saludable que imita al de la naturaleza, en donde hay momentos de inhalación y de exhalación. Momentos de inhalación como el descanso, escuchar cuentos, momentos de calma, y exhalación como correr, jugar y brincar.
Hay ritmos diarios, semanales y estacionales que son planificados con mucho cuidado. Los ritmos ayudan a darle seguridad a los niños pues saben qué va a suceder después.
Cada día de la semana cuenta con su propia actividad particular, huerto, dibujo, hacer pan, pintar con acuarelas, pasear en el bosque. Y son estas actividades diarias las que los ayudan a ubicarse en el tiempo, por ello, el ritmo semanal es muy estructurado y cuidado.
Los ritmos de estación, primavera, verano, otoño e invierno guían a los niños durante todo el año.
Cuentos
Los cuentos son historias narradas y no leídas, por las maestras. No solo se busca fortalecer el lenguaje, sino también despertar su capacidad de formar imágenes internas a partir de las palabras que escuchan impulsando su imaginación.
Es en la experiencia donde se aprende.
En esta etapa de la vida, las explicaciones están de más, por ello en el jardín de infancia Waldorf se trabaja sobre el hacer y no sobre el pensar.
En el preescolar anteponemos el desarrollo físico sobre lo intelectual, pues favorecemos el sano crecimiento del cuerpo físico de los niños, su vitalidad. Un niño que se siente cómodo en su cuerpo, es un niño seguro. Es en el preescolar donde se sientan las bases que más adelante serán fundamentales para albergar aprendizajes de carácter intelectual.
Las maestras jardineras nutren la tierra y cuidan de las pequeñas semillas que florecerán en años futuros: trabajarán la voluntad para vivir, hacer y transformar el mundo.
Voluntad, seguridad, tolerancia y confianza en el mundo son algunos de los aspectos que se desarrollan en los niños, mientras pintan, juegan, cantan, escuchan cuentos, hacen pan, trabajan el huerto, entre otras actividades que entregan una imagen holística, orgánica y saludable del mundo en que vivimos.
Primaria / Comunidad.
Al rededor de los 7 años, los niños están listos para una etapa diferente. Y el segundo septenio inicia al abrir la puerta del primer grado…¡listos para lo nuevo!
Todos los niños del García Lorca sueñan con el primer día de esta nueva etapa. Aman ir a la escuela, aman el mundo, quieren descubrirlo.
Sin duda que el ambiente es diferente, ahora, al asomarnos a los salones, podemos ver pizarrones con hermosos dibujos correspondientes al bloque de trabajo mensual: un caballero, un par de animales, el arca de Noé, un imponente dios nórdico, un dibujo botánico, y… tal vez, el mismísimo Alejandro Magno.
La enseñanza está sustentada en el arte. Cada clase es una obra única e irrepetible, y cada grado acompaña profundamente el desarrollo anímico -e intelectual- de
los niños.
El currículum esta diseñado con base en la evolución de la humanidad en la tierra.
El día se encuentra estructurado en tres partes que constituyen también la organización del ser humano: pensar, sentir y hacer.
“El pensar”
La primera parte de la mañana está dedicada al pensar, donde se lleva a cabo la clase principal, impartida por un maestro o maestra que acompañará al grupo
durante todo el camino de 6 años.
Ahí, abordarán temas o “bloques” de trabajo de manera mensual, primero, con una introducción a través del lenguaje plástico y la experiencia, después,
en la práctica, y finalmente, asentando el aprendizaje en los libros de texto que son elaborados por ellos mismos.
Bloques de trabajo como dibujo de formas, letras y números acompañan al primer y segundo año, mientras que agricultura, gramática construcción de casas y oficios
complementarán el tercero. Zoología y geografía local se abordarán en el cuarto año. Botánica, geometría a mano alzada, y geografía de México, en el quinto año. Geología, geometría con instrumentos, física y matemáticas financieras, en el sexto.
Así, poco a poco, los niños irán expandiendo sus horizontes y conociendo el mundo de manera armónica: todo a su tiempo.
El trabajo resulta tan completo que no sólo se apela a la memorización -como tradicionalmente se hace- sino, en realidad, al amor por el aprendizaje, por el mundo que los rodea y por los otros seres humanos.
“El sentir”
Posterior a ello, el tiempo será dedicado al sentir, con clases como pintura, lengua extranjera (que se aborda desde la profundización en el sentimiento y cualidades del lenguaje), música, modelado, entre otras. Las actividades artísticas generan un profundo gozo por el aprendizaje
“El hacer”
Y finalmente, el día concluirá con clases más enfocadas en el hacer:
jardinería, manualidades, movimiento, euritmia, entre otras clases que hemos considerado fundamentales para nuestros tiempos, como lo es el apoyo socio-emocional.
En esta etapa de la vida, los niños se encuentran desarrollando lo anímico, es decir, el mundo del sentir. Y este, sólo puede ser nutrido a través de imágenes y arte. Por ello, todas las actividades se presentan de manera artística apelando a las cualidades anímicas de cada grado, aunado a los contenidos presentados por el currículum.
Por otro lado, los niños también son acompañados con clases complementarias que terminan de redondear los contenidos de la clase principal:
Música, pintura, euritmia, manualidades, lengua extranjera, movimiento y modelado; cada una de ellas con su currículum especifico por grado.
La semana culmina con una caminata en el bosque a propósito del vínculo con la naturaleza, tan importante en estos tiempos.
Los procesos rítmicos están completamente entrelazados en el transcurso del día, la semana, y el año, apostando a una de las máximas de la pedagogía Waldorf: enseñar al niño a respirar, en el más amplio sentido de la oración, y vinculándolo así a los procesos naturales de inhalación y exhalación de la tierra.
¡Que alegría es estar en la tierra!
La Comunidad Educativa Federico García Lorca forma parte de la Asociación Mexicana de Escuelas Waldorf Steiner





































7 Reseñas en “Comunidad Federico García Lorca - Pedagogía Waldorf”
Elegimos el Federico Garcia Lorca porque nos dio Paz.
Paz de saber que mi hijo de 3 años iba a estar bien en todos los sentidos, tanto física, como mental y emocionalmente. Saber que sobre todas las cosas su corazón iba a estar cuidado y atendido.
No me esperaba encontrar un oasis donde literalmente se detuviera el estrés y caos de la ciudad. Agradezco infinitamente que mi hijo pudiera estar en un espacio tranquilo, alejado del acelere y prisas de todos los días.
Una de las cosas más lindas que descubrimos en el García Lorca, fue darnos cuenta que no era necesario adelantar procesos. Ne ayudaron a darme cuenta que el ritmo de mi hijo, su confianza y seguridad en si mismo era y es siempre lo más importante.
Siempre abiertos a recibir retroalimentación y a escuchar a todas las voces desde un lugar profundo en el corazón.
Una comunidad hermosa, donde siempre encontramos apoyo, empezando por su directora y las maestras.
Mis hijos estuvieron felices en esta escuela. Fue un ambiente muy Waldorf, donde se cuida el interior de los niños, para que crezcan amándose a si mismos (en el buen sentido del concepto) y a las cosas que hacen. Recomiendo plenamente a la escuela.
Yo estoy muy agradecida por haber encontrado esta maravillosa escuela. Siento que mis hijos se están desarrollando como seres libres, respetando su individualidad y esencia. La pedagogía está basada en una sabiduría profunda acerca del ser humano, las maestras de mis hijos son seres humanos extraordinarios y admirables. En esta pandemia hemos logrado estar sanos, felices y aprendiendo muchas cosas nuevas.
Adoro la pedagogía Waldorf, la más humanista!!
Me interesa saber sobre la pedagogía de emergencia y cómo puedo acceder,, de antemano gracias!!
Hola Mayra! Te recomiendo que llames a la escuela por teléfono para solicitar mayor información. En mi experiencia, la pedagogía de emergencia es una herramienta que aplican en la escuela, es muy bondadosa y efectiva, puede ser dirigida tanto para niños como para adultos.
Una escuela preocupada por el bienestar de los niños y sus familias. Ambiente lleno de paz y de amor. Los niños aman su escuela y se llenan de gusto por aprender. Tienen la manera perfecta para que todos aprendan y nunca lo olviden. Educación muy completa académica, artística, emocional y espiritual.
Excelente entorno educativo con personal calificado y enfocado en el bienestar integral de tu hijo.