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Estos tiempos de incertidumbre, llamados “pandémicos”, han cambiado nuestro estilo de vida para adaptarnos a una nueva normalidad enfocada en evitar contagiarnos de COVID19, la enfermedad que produce el Coronavirus SARS-COV2. 


A la fecha, nos falta mucho por conocer respecto virus, al desarrollo de la enfermedad y de la eficiencia en el tratamiento de COVID 19, sin embargo, también tenemos mucha información de que sí y que no se debe hacer al enfrentarnos a COVID19 en niños y en adultos. 

Casos Asintomáticos.

Sabemos que un 20-40% de todos los infectados son asintomáticos

 

 

Los casos asintomáticos pueden detectarse sólo con la prueba PCR-RT nasal y orofaríngeo, y son eso, asintomáticos, por lo que no requieren ningún medicamento, sólo aislamiento. 

 

Hay que recordar que el 60% de asintomáticos han llegado a tener lesiones pulmonares (es decir neumonía) y se han curado solos. 

Casos Sintomáticos.

Un 60-80% de los infectados son sintomáticos y de estos 90% son leves y no requerirán oxígeno; y el resto moderados/severos y críticos. 

 

 

Hagamos lo que hagamos eso no cambiará si una persona se ha contagiado de Covid19, y si un paciente leve/moderado toma un medicamento que no necesita, puede agravar su situación.

 

 

Todos los casos de COVID19 sintomáticos requieren de aislamiento, hidratación, alimentación y sólo si hay dolor o fiebre o malestar los medicamentos señalados por un médico capacitado y actualizado.

En medicina hay muchas enfermedades que no tienen tratamiento farmacológico en los cuales la educación y el soporte es lo mejor. Hay muchas enfermedades en las que dar fármacos es peor que no darlos.

 

 

Últimamente he visto una situación en donde hay una relación inversa entre capacitación del médico y el tamaño de receta.  Médicos no actualizados hacen “packs” o “combos” de medicamentos que en lugar de ayudar, pueden empeorar la situación de un paciente.

 

 

No se debe tratar a un paciente únicamente con los resultados de laboratorio o la imagen de la tomografía pues esta no refleja la gravedad de la enfermedad. 

 

Se debe tratar a cada paciente de acuerdo a su estado clínico y síntomas.

¿SE PUEDE HACER ALGO PARA DETENER UN CASO EN LEVE, MODERADO O SEVERO?

No realmente.

¿HAY ALGO QUE UN MÉDICO PODRÍA HACER QUE PUEDA COMPLICAR UN CASO LEVE/MODERADO?

Si y es muy peligroso el uso irracional de corticoides, antibióticos y anticoagulantes.

 

Se puede lesionar al paciente con algunos medicamentos, así como algunos suplementos, vitaminas, minerales, sales de rehidratación oral en pacientes con COVID 19 sin una indicación evidente por otra enfermedad ajena a COVID 19.

 

Con la evidencia actual, hay que ser claros: El médico que da corticoides sin que el paciente lo requiera (SIRA/ Broncoespasmo/Requerimiento de oxígeno suplementario, desaturación) podría estar cometiendo iatrogenia; un daño sin dolo que en este caso es causado por un médico que no cuenta con suficiente capacitación y/o actualización al respecto. 

 

Es una mala práctica médica dar “combos” o “packs” de medicamentos. Los médicos tratamos pacientes individuales, no “combos” de infectados, ni “packs” de familias afectadas, es muy importante analizar los estudios, así como el estado clínico y síntomas de cada paciente de manera individual.

 

Tampoco está indicado el uso de antibióticos en pacientes con COVID19 ya sea con síntomas iniciales, o casos leves, moderados y severos sin infecciones bacterianas o factores de riesgo para neumonía de la comunidad, intrahospitalaria tardía o sin guía de cultivo/identificación de microorganismo (cultivo).

 

Las pruebas de PCR-RT y las pruebas “rápidas” sirven para detectar la presencia del coronavirus, mas no para diagnosticar, definir el retorno laboral, determinar la fase o severidad de la enfermedad o si un paciente contagia o no. 

NO es mejor médico el que receta más, y en ocasiones dar menos, es mejor.

EN CASO DE TENER COVID 19
¿CÓMO PODEMOS SABER SI UN CASO ES SEVERO?

Es muy importante vigilar la saturación de oxígeno en casa y la frecuencia respiratoria (medida sumamente importante que puede determinar el pronóstico del paciente); en caso de no contar con un oxímetro de pulso, es muy importante acudir a un centro hospitalario.

 

Un caso severo tiene uno de estos datos: frecuencia respiratoria mayor a 30 respiraciones por minuto, saturación menor a 90%, o infiltrados pulmonares mayores a 50% y se requiere manejo hospitalario.

 

 

A la fecha de escritura de este artículo, NO hay un tratamiento para el SARS-COV2/Covid-19 y no existe ningún fármaco que se perfile a serlo todavía.

La prevención es, sigue y seguirá siendo el mejor "tratamiento" para el COVID19: Evitar salir de casa si no hay necesidad, no acudir a lugares concurridos y cerrados, usar mascarilla correctamente y de preferencia de 3 capas, mantener el distanciamiento social, higiene de manos; su utilidad es practicarlas simultáneamente y no de forma aislada.

¿QUÉ SE HA INTENTADO HASTA AHORA?

La OMS ha dado el nombre de COVID19 por el acrónimo COronaVIrusDisease, y el 19 por el año en que se reportó por primera vez la presencia de esta enfermedad.

 

 

Los humanos conocemos ya una epidemia por coronavirus, que ocurrió en Asia en 2003, donde se le llamó a la enfermedad SARS (acrónimo de Síndrome Respiratorio Agudo Severo), y que por la baja infectividad de este virus, no tuvo trascendencia transcontinental; sin embargo, en 2019 apareció lo que parecía una tormenta perfecta: un agente con la capacidad de enfermar a un ser humano con la gravedad del SARS y con tasas de infectividad mayores a influenza: un ser humano infectado podía contagiar a cerca de 4 personas o más si no era aislado a tiempo.

Dentro del manejo de los síntomas, siempre estuvo aceptado el uso de antiinflamatorios no esteroideos y/o analgésicos como paracetamol e ibuprofeno; sin embargo, el ministro italiano de salud alertó en conferencia de prensa que un gran número de pacientes hospitalizados habían consumido ibuprofeno días antes, y sembró la duda acerca de su probable participación para empeorar la enfermedad. 

Afortunadamente, se trató de un sesgo de selección: el ibuprofeno es de libre venta en Italia y, evidentemente, muchas personas por la indicación de no salir de su domicilio se medicaron con ibuprofeno, hasta que tenían un dato de alarma e iban al hospital. Se trató, pues, de una casualidad y una relación de asociación estadística inversa: lo mismo hubiera sucedido con cualquier antiinflamatorio de libre venta. 

Un par de semanas después, las agencias británicas, españolas y la OMS establecieron la seguridad del ibuprofeno para aminorar síntomas como la fiebre y el dolor de cabeza.

Se buscaron otros fármacos con efectos in vitro (en probeta) conocidos, es decir, que funcionaban en pruebas de laboratorio con tubos de ensayo y medios de cultivo, tales como ivermectina (un antiparasitario antiguo, de amplio uso veterinario), zinc, vitamina c, vitamina D, azitromicina (un antibiótico), hidroxicloroquina (un antimalárico y auxiliar en enfermedades autoinmunes). 

 

Esta situación, acompañada de algunos titulares y declaraciones desafortunadas de diversos políticos alcanzó ecos en los medios de comunicación y mucha gente quedó con la idea que podían servir como tratamiento e incluso como prevención para COVID19. 

 

Nada más alejado de la realidad; poco a poco fueron cayendo uno por uno a la luz de estudios y ensayos clínicos en pacientes enfermos. 

 

Ninguno era mejor que placebo o nada. Por el contrario, medicamentos como Vitamina C, Vitamina D e Hidroxicloroquina, así como diversos multivitamínicos, esteroides y antibióticos fueron agotándose de los estantes de las farmacias, dejando sin tratamiento a miles de personas que los utilizaban para enfermedades crónicas tales como Artritis reumatoide, osteoporosis, Lupus Eritematoso Generalizado y ciertas infecciones asociada a VIH.

A través de medios digitales, empezaron a circular textos citando supuestos “estudios universitarios”, donde incluían tratamiento como anticoagulantes como “la última novedad” -algo que siempre se ha ministrado en pacientes hospitalizados graves. 

 

Incluso circularon videos de un economista doctorado por una universidad virtual -desconocida- hablando con lenguaje técnico de biología molecular -con muchas imprecisiones, pero que ante la soltura con la que hablaba podían pasar desapercibidas- promoviendo soluciones cloradas como cura al virus. 

 

El desenlace fue de diversas personas intoxicadas en salas de urgencias, exponiéndose, además, a un contagio en un hospital. 

 

Esto correlaciona lo mencionado por la OMS: sólo el 35% de la información sobre salud y enfermedades en internet es realmente valiosa y reconocida por sociedades científicas; se recomienda también que la metodología para buscar información es más relevante que la herramienta para obtener datos fiables.

La OMS también promovió un grupo para investigación y búsqueda de fármacos que pudiesen ser eficientes para tratar paciente con neumonía por SARS-COV2, llamado “Solidaridad”, donde se han evaluado diversos tratamientos para aminorar la pandemia.

 

Hubieron dos fármacos pensados específicamente para tratar COVID 19 que incluso la OMS promovió a ser experimentado: Tocilizumab, un medicamento antiinflamatorio muy específico; y Remdesivir, un fármaco que interactúa con el material genético del virus. Desafortunadamente, al ser probados en humanos, hubo únicamente tendencia a disminuir el tiempo de los síntomas, sin afectar ningún otro desenlace, por lo que se retiraron de las recomendaciones.

Necesitamos hacer un esfuerzo entre todos para educar a la población y a nuestra familia:
si tiene síntomas respiratorios habrá que notificar a su médico, quedarse en casa por 14 días, y comunicarlo a sus contactos.

SÓLO PARANDO LA CADENA DE TRANSMISIÓN DISMINUIRÁN LOS CASOS NUEVOS DE COVID19.

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El Dr. Eduardo Goicochea es Médico Internista, encargado de la Terapia Intensiva No-COVID del Hospital General Dr Manuel Gea González. Fellow Medicina crítica y Cuidados Intensivos en el Hôpital Erasme, Universidad Libre de Bruselas. 

 

Parte de la familia ATIN, el grupo de especialistas médicos comprometidos con la atención cercana e integral en mente, cuerpo y emociones de nuestros pacientes.

 

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