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“Mi hijo siempre tiene mocos y en constante tratamiento con antihistamínicos, aseos nasales, y nebulizaciones con medicinas de nombres raros. ¿Por qué se enferma tanto? ¿Será asma?” 

 

Tanto padres como pediatras sabemos que los niños y niñas menores de 5 años de edad se enferman seguido, y normalmente mejoran pronto, pero en ocasiones algunos síntomas respiratorios no desaparecen y/o se repiten constantemente, aun en bebés pequeños, lo cual podría estar hablándonos de asma.  

¿QUE ES EL ASMA?

El asma, o asma bronquial, es una enfermedad en donde se inflaman y se estrechan las vías aéreas, particularmente los bronquios, los niños tienen dificultad para respirar y con frecuencia presentan tos o falta de aire.

 

 

 

La mayoría de los adultos que piensan que tuvieron asma en la infancia y se curaron, no tuvieron asma bronquial en realidad.

 

El asma es un padecimiento crónico que se controla pero no se quita, es muy importante darle atención de manera oportuna, pues con  el tratamiento adecuado la mayoría de los niños pueden llevar una vida normal, practicar deportes, y disminuir los síntomas considerablemente a medida que crecen. 

 

Sin embargo si el asma no se controla a tiempo, puede llevar a problemas pulmonares duraderos. 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL ASMA?

1. TOS

La tos característica de asma es seca (sin flema), se presenta de manera más frecuente en las madrugadas y puede asociarse con el esfuerzo (ejercicio, llanto, risa).

2. FALTA DE AIRE

En bebés se puede observar como fatiga al comer, mientras que niños más grandes nos referirán que no pueden respirar.

3. SIBILANCIAS

El sonido peculiar tipo chiflido del pecho sugiere asma. No siempre es audible sin ayuda de un estetoscopio y no siempre está presente.

4. DIFICULTAD PARA RESPIRAR

 

Es importante saber reconocer los datos que sugieren que un niño tiene dificultad para respirar, pues amerita una revisión oportuna y tratamiento inmediato, pues de no hacerlo pone en riesgo su vida. 

 

Si observas alguno de los siguientes datos debes llevar a tu peque a urgencias: que respire muy rápido, se encuentre agitado, con hundimiento de las costillas, que se le infle la panza al respirar y/o se abran las fosas nasales al inspirar

 

Entre menor edad tenga el niño, más evidentes serán estos datos. En un niño en etapa escolar puede solo observarse una respiración rápida y agitada. 

 

No solo el asma puede causar dificultad respiratoria, también lo hacen los procesos infecciosos. Es importante mencionar que en niños menores de 2 años con antecedente de diagnóstico de bronquiolitis, debemos descartar asma bronquial.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL ASMA?

Podemos empezar diciendo que los niños pueden presentar 2 tipos de asma y las causas son multifactoriales.

 

 

1. Asma alérgica. Por lo general, estos peques inician a edad más tempranas y tienen padres con alergia. Es posible que ese pequeño ya haya presentado alguna otra alergia como alergia a la proteína de la leche de vaca y/o dermatitis atópica.

 

2. Asma no alérgica. En estos casos no hay antecedentes en la familia de alergia, y el niño nunca ha tenido problemas alérgicos con alimentos o en la piel. Pero lo que sí tiene es una familia fumadora o el antecedente de haber sido un bebé prematuro que requirió de oxígeno o que se enfermó de bronquiolitis en su etapa de lactante, entre otros factores.

Las causas del asma son muy diversas, por eso se considera que su origen es multifactorial. 

 

Esto quiere decir que hay varios factores, como genéticos y ambientales, que influyen en que se desarrolle el asma en los niños. 

 

Si en la familia hay antecedentes de alergia, como rinitis alérgica o alergia alimentaria, no necesariamente asma, ese peque tendrá más probabilidad de padecerla que otro sin esta carga genética.

 

Si un bebé fue prematuro y requirió de oxígeno es un factor que puede influir en que más adelante presente asma.

 

De igual manera, si un bebé padeció de la infección viral llamada bronquiolitis, podría iniciar con asma antes que otro niño sin ese antecedente. Es decir, en lugar de empezar con síntomas de asma a los 9 años de edad, podría iniciar a los 2 años o incluso antes. 

 

Estas son algunas situaciones para ejemplificar el origen multifactorial del asma.

¿CÓMO PUEDO SABER SI MI HIJO TIENE ASMA?

Si tu hijo tiene síntomas de asma (tos, falta de aire, sibilancias y/o dificultad respiratoria) podría ser asma bronquial, y es importante que acudas a tu pediatra para que pueda hacer el diagnóstico.

 

En niños mayores de 5 años es importante hacer un estudio de función pulmonar llamado espirometría para completar el diagnóstico. 

 

 

En niños menores de 5 años es complicado hacer este estudio pulmonar, ya que requiere de cierta destreza y coordinación, por lo que en este grupo de niños se puede hacer un reto terapéutico. Este consiste en dar medicamento para asma, valorando si los síntomas desaparecen con el tratamiento y regresan al suspenderlo. Si es así, es altamente probable que se trate de asma.

¿QUÉ PASA SI MI HIJO TIENE ASMA?

Como padres el saber que tu hijo puede tener asma da mucho miedo, tristeza e incluso enojo, pero no sirve de nada negarlo o retrasar su tratamiento. Más bien yo te diría: ¡manos a la obra!

 

Lo que realmente le va a ayudar a tu peque es darle tratamiento de manera oportuna para que tenga una magnífica calidad de vida.

 

El tratamiento de asma en niños tiene dos rubros basados en fármacos: medicamentos de mantenimiento y medicamentos de rescate.

 

Los medicamentos de mantenimiento tienen como función desinflamar el aparato respiratorio. Los medicamentos de rescate sirven para revertir el broncoespasmo o cierre del pulmón, que puede desembocar en dificultad respiratoria.

 

En el caso del asma alérgica se pueden incluir vacunas de alergia dentro del tratamiento, que por cierto, no necesariamente son inyectadas.

 

Lo fundamental en el tratamiento del asma es hacer un buen equipo con tu pediatra y tu alergólogo o neumólogo pediatra. 

 

Tener claridad y buen conocimiento del asma, así  como de los medicamentos (cómo aplicarlos, con qué frecuencia y por cuánto tiempo), permitirá un buen control y calidad de vida. 

 

El asma es una enfermedad crónica, que a pesar de no desaparecer, puede controlarse muchísimo e incluso dejar de tomar medicamentos por períodos muy prolongados. 

 

Tener controlada el asma de tu peque es cuidar sus pulmones y su calidad de vida. 

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CUÉNTANOS ¿QUÉ OPINAS?

La Dra Gabriela Ramírez Osuna es mamá de 2 niñas divertidísimas que la hacen ser mejor persona cada día. Se formó como alergóloga e inmunóloga pediatra en el Hospital Infantil de México Federico Gómez.  Su forma de trabajar es abierta, amigable y  empática ante las diferentes dificultades que implica vivir con una enfermedad alérgica.

 

Es miembro de la familia ATIN, un grupo de especialistas médicos comprometidos con la atención cercana e integral en mente, cuerpo y emociones de sus pacientes. 

 

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