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La pedagogía Waldorf, es una de las pedagogías que ha cobrado más relevancia en México y en el mundo. Cada vez hay más escuelas y preescolares Waldorf. 

 

Además de la parte académica, la pedagogía Waldorf busca desarrollar en los niños habilidades artísticas, físicas, emocionales, sociales, su imaginación y habilidades más profundas que impactarán en el ser en el que se convertirá cuando sea adulto.

 

Una característica fundamental de la pedagogía Waldorf, es que divide la evolución humana en septenios, es decir, periodos de 7 años, durante los cuales se desarrollan distintas habilidades que constituyen la base para los siguientes septenios. 

 

Durante el primer septenio, de los 0 a los 7 años, cuando los niños están en preescolar, la tarea principal del ser humano es terminar de constituir su cuerpo físico y madurar sus órganos internos. 

 

Es en este septenio en donde los bebés desarrollan la musculatura necesaria para sostener la cabeza, aprenden a caminar, a hablar, se cierran las fontanelas en su cabeza, y a lo largo de estos primeros 7 años su tronco se alarga, comienzan a destacarse los músculos, se terminan de desarrollar los huesos de sus manos y sus extremidades, las articulaciones son más pronunciadas, las costillas cambian de posición por lo que se ven más esbeltos y alargados, la columna vertebral recibe la curvatura en forma de S, el cuello se alarga y se refuerza y la frente se aplana. 

 

Y lo mismo pasa con sus órganos internos que terminan de desarrollarse y madurar en esta primer etapa.

 

Es por esto que en un preescolar Waldorf todas las actividades, el ambiente e incluso los espacios físicos están pensados de tal manera que apoyen y fortalezcan estos procesos que son los cimientos que acompañarán al niño toda su vida. 

¿Cómo es un preescolar Waldorf?

Para la Pedagogía Waldorf, el espacio ideal para niños y niñas entre los 3 y 7 años debe ser una cálida extensión del hogar. 

 

Un espacio armónico ambientado de manera natural con elementos sencillos que den lugar a juegos libres y creativos, con espacio suficiente para que los niños puedan moverse ampliamente.   

 

Pues todo lo que rodea a un niño, incluyendo el espacio físico, tiene un impacto en su desarrollo físico, anímico y espiritual. 

¿Cómo aprenden los niños en un preescolar Waldorf?

Durante esta etapa -el primer septenio o período de siete años- toda la fuerza vital del niño está concentrada en apoyar su crecimiento físico y la maduración de sus órganos internos.

 

El aprendizaje en el preescolar, se adquiere mediante el contacto con la vida práctica a través de la imitación, la cual es una condición permanente e involuntaria en estos primeros 7 años, ya que todo lo que proviene del exterior es absorbido, asimilado y aceptado sin algún tipo de filtro consciente.

 

Por este motivo, el eje central de un jardín de niños Waldorf es la maestra o maestro.

¿Por qué es tan importante la preparación de los maestros en un preescolar Waldorf?

De los 0 a los 7 años los niños imitan constantemente a los adultos, por lo cual los maestros en un jardín de infancia Waldorf toman especial importancia, pues deben ser dignos de ser imitados.

 

Un adulto que profesa alegría y veneración hacia la vida, le permite a los niños hacer una emulación edificante, que pueda ser una fuente de fortaleza en la cual sea posible sostenerse durante todos los retos que la vida les presente.

 

El maestro en un preescolar Waldorf, debe ser capaz no solo de procurar las condiciones externas necesarias, sino también cualidades internas propias, para promover, mediante ambas, el ambiente más propicio para un sano desarrollo infantil. 

 

Algunas de las cualidades internas que un maestro Waldorf de jardín de niños procura cultivar en sí mismo son:  respeto, objetividad mediante la observación libre de juicio, comprensión y admiración por los fenómenos de la naturaleza (sobre todo y comenzando por una profundización en el conocimiento del desarrollo humano), la presencia afectiva, flexibilidad, destreza en actividades prácticas, el sentido estético, el sentido del humor y la sencillez.

¿Qué actividades se llevan a cabo en un jardín de niños Waldorf?

En un preescolar Waldorf, se ofrece a los niños una experiencia basada en un ritmo adecuado a su edad y actividades cargadas de sentido real, como trabajos manuales con un sentido práctico, repetición de rimas, cantos, juegos y cuentos que desarrollen la voluntad de los niños, así como su imaginación, fantasía y la capacidad de asombro.

 

Todo en la naturaleza tiene un ritmo, incluyendo los seres humanos. Hay momentos de inhalación y de exhalación. La primavera es un momento de expansión/exhalación así como el invierno es un momento de contracción/inhalación. Estos ritmos son algo que caracterizan a la pedagogía Waldorf. 

 

En un jardín de niños Waldorf se alternan las actividades en un ritmo de exhalación como actividades exteriores, dinámicas, relacionadas con el movimiento, la acción y la socialización, y actividades “de inhalación”, más introspectivas, relajadas, de recogimiento, interiores.

 

Entre las actividades que realizan los niños podemos encontrar:

 

Juego creativo. El juego es, por naturaleza, la principal actividad en los niños. Es el espacio en el que se recrean las actividades de los adultos y, así, se va comprendiendo el mundo y las relaciones humanas, es medio ideal para la socialización, la resolución de conflictos, el descubrimiento de las leyes naturales, el desarrollo de la imaginación y la exploración de sí mismos.


Imitación de actividades de la vida práctica
. Barrer, lavar, cortar y preparar los alimentos, poner la mesa, ordenar el espacio, lavar los trastes y cuidar plantas o alimentar animales son acciones que les permiten a los niños adquirir autonomía, seguridad en sí mismos, experimentar la causalidad del mundo, descubrir las leyes matemáticas, desarrollar la motricidad gruesa y fina, la concentración, adquirir vocabulario, trabajar la frustración y tomar responsabilidad sobre sí mismo y su entorno.

 

Trabajo manual. Las actividades como tejer o coser son especialmente importantes para el óptimo desarrollo de habilidades tan fundamentales como la orientación espacial, el establecimiento de la lateralidad, la coordinación, la motricidad fina, la creatividad, el pensamiento estratégico y la atención plena. Está comprobado que existe una fuerte relación entre la destreza manual y la destreza mental.

 

Actividades artísticas. Para la pedagogía Waldorf, la educación es un arte en sí misma y todo el trabajo cotidiano está impregnado de sentido estético, la búsqueda de la belleza es permanente. Asimismo, a lo largo de toda la experiencia escolar se imparten diversas disciplinas artísticas que promueven el ejercicio de la voluntad y el desarrollo de la sensibilidad y capacidades como la concentración.

 

Narración. Los cuentos son el alimento anímico por excelencia para los niños. A partir de la formación de imágenes internas es posible edificar los conceptos que llegarán más  adelante. La diversidad de formas narrativas que existen en el jardín de infancia fomenta la generación de estas imágenes, estimula la memoria, la dicción, el pensamiento imaginativo y la capacidad de recogimiento.

 

Todos los elementos anteriores son la base fundamental para la preparación del niño hacia su vida escolar en los siguientes septenios. Son la fuente de recursos internos y externos que permitirán el máximo despliegue de su capacidad de aprendizaje académico durante el resto de su formación.

 

 

El jardín de niños Waldorf es la preparación del suelo fértil en el que podrán germinar las semillas del conocimiento, sujetarse las raíces del pensamiento intelectual, brotar el criterio y la inquietud científica y gracias al cual podrán florecer todas las capacidades de un ser humano integral.

 

 

Desde este punto de vista, si una educación preescolar Waldorf cuenta con tales características, los niños encontrarán una fuente de salud integral, que será no solo la base de un desarrollo físico óptimo, sino también la base del desarrollo emocional e intelectual en los años posteriores y el sustento de un genuino interés por el mundo y el quehacer humano.

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Karla es mamá de 2 hijos. Tiene una licenciatura en Historia y Educación y una Maestría en Investigación y Desarrollo de la Educación. 

 

Es miembro fundador de la Asociación Mexicana de Escuelas Waldorf. Antropósofa, miembro de la Rama Antroposófica desde hace 10 años y maestra Waldorf. Tiene una especialidad en pedagogía curativa y educación remedial. Está actualmente cursando la maestría en terapia antroposófica y haciendo un diplomado en agricultura biodinámica.

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